sábado, 11 de junio de 2011

Análisis y comentario del “El bonaerense”


"Seres de la Nueva Sabiduría Policial
El bonaerense narra la historia de Enrique Orlando Mendoza, el Zapa para los amigos, un humilde cerrajero de un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Se trata de un pueblo tranquilo en donde el trabajo escasea y las horas pasan lentamente. En una oportunidad el dueño del local (apodado El Polaco) lo envía a abrir una caja fuerte en una oficina, una tarea regular para el protagonista quien desconoce las intenciones ocultas de su empleador: sustraer el contenido de la misma. Al día siguiente el Zapa es detenido y acusado injustamente como responsable del robo al lugar. Su tío Ismael, policía Bonaerense retirado, a través de sus viejos contactos lo saca de la comisaría y lo envía fuera  con una carta de recomendación. Es así como el Zapa se convierte en un joven aspirante a Agte de la Policía Bonaerense. Zapa llega a la ciudad. Toma el curso que lo va a preparar como servidor público y al salir trabaja en la comisaria, etc. Su vida se convierte en una extraña ficción que a su vez para mi es la realidad en muchas ciudades del mundo con la que deberá convivir en el futuro. Hay funcionarios que  viven situaciones muy parecidas a las del Zapa, donde tiene que aceptar cosas, dadivas, regalos entre otros objetos que hasta pueden provenir del delitos, embarrándose de igual manera de la misma porquería que esto implica ya que vivimos en, un país donde tiene que ver todo el tiempo como todo lo que pasa alrededor y si ingresaste a la Institución policial después de haber permanecido una larga temporada, sales con tu frente bien alta y tu moral reflejada en tus ojos como diamante en bruto y tu criterio es el de servirle a un pueblo que en su mayoría está acostumbrado a vejar o maltratar la dignidad de los hombres de azul y a consecuencia de esto tu imagen es chispeada con basura  que en tu momento de debilidad solo reviertes peor aun de cómo fuiste tratado, y de esta manera se convierte en un circulo de vicio en donde todo aquel funcionario que hace esta práctica contraria, cree tener un beneficio fuera de lo común y logra aferrarse a esta situación y en su trayectoria solo en su conciencia conversa negativamente consigo mismo y dice “ he ganado en un solo día lo que gano esperando el mes de mi salario” pero como la avaricia es tan grande no logra comprender que con esta práctica esta manchando esa imagen con que salió de su academia con grandes propósitos de servir a la comunidad y más aun empañando el buen nombre de su familia. es distinto a como le gustaría que fuera", pero resulta más sencillo mirar por sobre el hombro, señalar con el dedo lo que está mal, gritar "que se vayan todos", pedir penas más duras para los delincuentes, porque ve con gran preocupación que mientras esta en las calles combatiendo el crimen y son presentados ante una fiscalía respectiva, estos salen tan rápido que ni siquiera sus esfuerzos por dicha aprensión son valorados y una vez más a consecuencia de esto caen nuevamente el funcionario policial en total desacuerdo con el sistema y se han visto casos que negocian con los delincuentes como exigiendo los pagos de sus actuaciones y así según el criterio erróneo se beneficia él y el delincuente, siendo esto lo mas aberrado que se pueda catalogar, ya que desde ese mismo día su vida ya no vale nada etc., y jamás revierte esto y lograr de tratar desentrañar y resolver las causas y azares del terrible estado en el que se encuentra inmersa nuestra sociedad calificada en dos términos como lo son el ciudadano común y el ciudadano con poder gubernamental que cree con el solo hecho de esto puede violentar los derechos humanos sin límites y lograr de esta manera si propio beneficio y en donde su institución sale la más perjudicada ya que al cometer cualquier acto negativo, las bases de estas se tambalean y muchas veces en otros términos pueden hasta quebrajarse y en donde allí son demolidas. Pero gracias a Dios no todo está perdido, sólo comparen la cantidad de gente que está viendo a ver El Bonaerense y la cantidad que piensan como lo hago yo, que las malas acciones son castigadas aun mas que los castigos que se le da a los propios delincuentes porque lo de ellos es natural y nacieron para eso ya que no les importa la vida de su congéneres, en cambio el funcionario policial se creó para cumplir con una funciona hacia la comunidad, un servidor público que todavía quedan en nuestras instituciones los que no les importa dar la vida por su prójimo, pero lo más triste también los hay esos llamados 15 y últimos y se encuentran cometiendo estos actos bochornosos a los que ellos llaman beneficio propio porque los tiempo cambian, pero la decencia no, yo prefiero hundirme en la miseria por no poseer nada solo mi dignidad, moral, ética y profesionalismo y no en la basura rancia en que se encuentran sumergidos algunos de mis colegas. 

Inspector. Cordero Camargo Omar